Claves para una cooperación que no abandona: acompañar, reconocer, asumir y redistribuir
Acápacá lanza su primer libro junto a CLACSO
‘La Cooperación Internacional Frente al Avance del Autoritarismo’ se une a la colección de Cuadernos de Trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y está disponible en la web para su descarga gratuita.
El libro ofrece valiosos recursos frente a una cooperación en crisis y desafíos cruciales ante el aumento del autoritarismo y el cierre de espacios cívicos. La publicación surgió del curso “Cooperación Bajo Presión”, desarrollado por Acápacá en colaboración con CLACSO. El equipo de elaboración lo lideró Damaris Ruiz junto a Claudia Caselli y Alba Murcia. La edición estuvo a cargo de Asier Hernando y Luciana Peker. El prólogo del libro lo escribió el Director Ejecutivo de CLACSO, Pablo Vommaro.
Las docentes del curso que aportaron ideas, miradas y diagnósticos para la conformación de esta publicación fueron Adriana Ámparo Guzmán Arroyo, Carolina García Antón, Mar Garrote, Rafael Henríquez, Marcia Aguiluz, María Cristina Perceval, Ana Silvia Monzón, María Josefa Macz, Luciana Peker, Damaris Ruiz, Renata Oliveira, Carlos Bedoya, Bombo N’dir y Asier Hernando.
La publicación plantea las siguientes preguntas:
¿Irse o quedarse? ¿Ayudar a las que se van o desentenderse? ¿Aceptar las limitaciones o buscar soluciones audaces? ¿Continuar con los compromisos asumidos o resignarse a las legislaciones que limitan la solidaridad internacional? ¿Quejarse de la baja de recursos o asumir el silencio? ¿Dejar atrás la demanda de descolonizar las metodologías de ayuda o defender la cooperación sin dejar de cuestionar sus prácticas?
El aumento de guerras, desplazamientos forzados, discursos de odio y violencia política reflejan un declive de la democracia y de la legitimidad de los sistemas internacionales. La represión no solo castiga disidencias: protege un modelo económico. La criminalización de organizaciones sociales se ha convertido en una estrategia recurrente a través de leyes o regulaciones administrativas para controlar el funcionamiento de las organizaciones.
En distintos países de América Latina y otras regiones del mundo, el cierre del espacio cívico se despliega a través de mecanismos más sutiles, pero igualmente efectivos, como reformas legales restrictivas, controles administrativos sobre el financiamiento internacional, vigilancia digital, campañas de desprestigio y procesos judiciales selectivos contra líderes sociales y organizaciones de la sociedad civil.
Estas medidas buscan desgastar, fragmentar y aislar a los actores colectivos que sostienen la defensa de derechos y la movilización social. Al imponer trámites imposibles, sanciones administrativas, amenazas legales o campañas de estigmatización pública, los gobiernos autoritarios generan condiciones que dificultan el funcionamiento cotidiano de las organizaciones y erosionan su legitimidad ante la opinión pública.
“Cuando la cooperación se repliega las organizaciones sociales continúan enfrentando las consecuencias de las disputas políticas sin los mismos niveles de respaldo internacional. Los efectos de estas decisiones pueden sentirse rápidamente en los territorios: procesos organizativos que pierden continuidad, equipos que se reducen, redes de apoyo que se debilitan.”
Algunas de las propuestas para revertir la resignación son fomentar el apoyo al feminismo; financiar procesos y no únicamente proyectos; comprender que las luchas sociales no siguen calendarios administrativos; asumir la corresponsabilidad con las organizaciones locales; construir relaciones más éticas con las personas en primera línea de hostigamiento y asumir responsabilidades políticas en los procesos sociales que se acompañan, entre otras.
La publicación también da claves para una cooperación presente: acompañar, reconocer, asumir y redistribuir
- Acompañar procesos en el tiempo.
- Reconocer la autonomía política de los movimientos sociales.
- Asumir corresponsabilidad frente al riesgo.
- Redistribuir poder dentro del sistema de cooperación internacional.
Una cooperación que no abandona no se define por su neutralidad ni por su distancia institucional. Se define por su capacidad de sostener relaciones de solidaridad política incluso cuando los contextos se vuelven difíciles.
“Se debe ir más allá de los debates técnicos sobre financiamiento o gestión de proyectos y reconocer que las luchas por la justicia social no se sostienen únicamente con recursos, sino con relaciones políticas basadas en confianza, coherencia y compromiso a largo plazo”.
El presente genera temor, incertidumbre y desazón. Pero la solidaridad es una opción frente al individualismo extremo. La única solidaridad que se pierde es la que se abandona. En contrapeso este trabajo colectivo tiene una propuesta: “Una cooperación que no abandona es aquella que entiende que acompañar procesos de transformación social implica asumir una posición política: sostener alianzas que hagan posible defender la vida en común”.
Luciana Peker. 12 de junio 2026.
En una era de tiempos convulsos ¿está realmente a la altura la cooperación internacional?
Ante retos monumentales como las diferentes crisis de migración forzada en el mundo, la comunidad donante y la cooperación deberían cuestionarse seriamente su sentido de pertinencia y efectividad, para responder a la realidad que enfrentamos.

